Situación crítica en Birmania
Las consecuencias del ciclón Nagris sobre Myamar, antigua Birmania, no hacen más que empeorar para la población birmana. Para empeorar la situación, la junta militar birmana aunque permite la llegada de la ayuda internacional ha vetado la entrada de equipos de auxilio y cooperantes internacionales.
Las ONGD y Entidades de cooperación internacional ya han empezado a activar sus protocolos de crisis y están empezando, quien esto escribe solamente ha podido encontrar en la WWW una cuestación organizada por UNICEF, a recabar alimentos, pertrechos de primera necesidad y fondos para poder hacer frente a la catástrofe.
En las zonas dónde con más fuerza se ha sentido el impacto del ciclón, el hambre empieza a campar a sus anchas y se están produciendo los primeros enfrentamientos y peleas para acceder a las ayudas que están llegando, ya que los precios de los alimentos básicos están adquiriendo cotas exorbitantes debido a la especulación y la demanda.
La ayuda internacional comienza a llegar en la medida en que lo permiten las autoridades birmanas y se ha centrado en aquellas zonas del país que han sido más castigadas. A día de hoy se han contabiblizado ya 23.000 muertos y 42.000 desparecidos.
Los primeros testimonios que han sido recabados en las zonas más afectadas por el ciclón hablan de supervivientes que no tiene capacidad para enterrar a sus muertos y los están lanzando a los ríos. En Yangon, los monjes budistas se están encargando de la retirada de los árboles de las calles para hacer estas transitables.
Fuente: Diario EL PAIS | Imagen: Diario EL PAIS





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