La costumbre del reciclaje en Curitiba (Brasil)
Curitiba está ubicada en una meseta próxima al Atlántico, en el estado brasileño de Paraná, y tiene una población que alcanza los 2 millones de habitantes.
Curitiba es un ejemplo modélico de ciudad, y no sólo para las urbes del tercer Mundo, sino también para las de los países más ricos.
Mientras que las autoridades de la mayoría de las grandes metrópolis malgastan el tiempo en cuidar su imagen y justifican su impotencia para resolver problemas como la droga, la delincuencia y el deterioro urbanístico, la gente de Curitiba se han armado de imaginación para con poco dinero construir parques y casas para los pobres, procesar las basuras, mejorar los transportes públicos y mantener limpio todo el casco urbano.
Allí, el reciclaje es una práctica habitual. Por ejemplo, muchos de los jardines de la ciudad están iluminados con farolas hechas con botellas de Fanta y Coca Cola, y parte de las oficinas del Departamento de Medio Ambiente han sido fabricados con los viejos postes telefónicos.
Para evitar que los desperdicios se acumulen en las calles de barrios periféricos y comunidades de granjeros que caen fuera de las rutas de los camiones recolectores, los residentes acuden con su bolsa de basura a puntos establecidos donde reciben a cambio un paquete con alimentos, generalmente frutas y verduras, sobrantes del mercado de la ciudad.
Generalmente los empleados en centros municipales de reciclaje son mendigos y alcohólicos en vías de rehabilitación. Éstos hurgan entre los desechos para rescatar todo aquello que pueda volver a ser aprovechado, desde latas de bebidas hasta botellas de vidrio.
Imagen: Arqa





Comentarios recientes